Estaba pensando que la síntesis de la vida se resumía en la imagen de una noche desde la montaña. En su recuerdo, las estrellas se prolongaban en el planeta a través de la ciudad y las luciérnagas, irrigando la enorme arteria de la existencia con misterio, contaminación y sexo.
Un rayo de luna se había filtrado en su ventana y, para hacerle memoria, se había posado en el ojo de su pareja proyectando un brillo que le hizo sentir luciérnaga.
Hizo el amor y durmió...
Soñó que era un reflector cuya frágil luz vibraba detrás de la niebla, su ardiente filamento estaba a punto de romperse y se extinguiría para siempre...
Despertó sobresaltado, envuelto en la calidez de sus sábanas y era nuevamente luciérnaga, una tan pequeña, que nunca sería estrella.

3 comentarios:
Bella historia, sobre todo es increíble como en lo breve del relato se pueden transmitir tantos sentimientos!!
Y a mi me gusta muchísimo la imagen (^;^)
Que lindo, los dos, están bellísimos, tanto el relato como la ilustración... felicitaciones a ambos.. Cándida T.
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